Sobre la primavera: divagaciones

Prunus x subhirtella, Bonsai, Informal upright style

Justo antes de que empiece la primavera es el momento justo para comenzar a obtener esquejes que se usarán para hacer bonsái. Hace un par de años he ido aprendiendo esta técnica que antes curiosamente despreciaba: estresar a un árbol al punto de obligarlo a adaptarse a condiciones que limiten su crecimiento y lo conviertan en un elemento ornamental.

La reconciliación pasó por ver el arte del bonsái desde un prisma íntimo y personal diverso, lo empecé a implementar como una técnica de meditación mientras preparaba mi examen de grado. Estaba educando al árbol en la magnífica reducción, aprendiendo juntos, la planta y yo, que no es necesario ocupar un gran espacio en el mundo para lograr desarrollar nuestro potencial máximo. Con ello, en unos pocos centímetros se logra contener la deliciosa e imponente existencia de un ser único, sin carencias, en plenitud con sus circunstancias y yo mismo, abandonando mis resentimientos, mis limitaciones, entendiendo mi propia imperfección como una rama insondable de la exquisita integridad de una persona: aceptación.

Cada primavera me emboba de brotes y flores que tímidamente se abren paso y se enfrentan al sol sin vergüenza ni miedo, sin temor al otoño que en un tiempo las volverá inertes. La vida se repliega desde el silencio para resurgir.

En esta navegación fuera del tiempo es que la vida se hace significativa, no por una misión o una revelación estructurante, sino por la amalgama de contemplaciones que repletan los esquivos momentos de certidumbre, esos que cuajan nuestra presencia en la vorágine de la vida.

La vida se basta a sí misma, sin etiquetas ni justificaciones, la maravilla del día a día, los ojos brillantes de quien ama y las hojas mecidas por las brisas de septiembre que dibujan una nueva etapa. Un comienzo repleto de posibilidades. Un racimo cuyos frutos iremos alcanzando grano a grano y haremos nuestro con divina naturalidad.

La experiencia nos dará sentido, la primavera revelará los botones de la Gestalt[1] y el destino dejará de ser importante. El caos y el orden solo cobran sentido ante los ojos de un observador cuyo más grande don no es otro que el hecho de estar vivo. Que la primavera sea para todos propicia.

[1] Usada en éste artículo en el sentido de “integridad”, como el momento en que todas las partes de un mosaico cobran sentido y se revela la imagen contenida por las piezas separadas. Para profundizar sobre el término basta seguir éste enlace: http://www.definicionabc.com/general/gestalt-psicologia.php

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